21.1.08


Walter Perez Meza
(San Alejandro 1950)
Periodista, narrador, poeta e infatigable promotor cultural. Funda la Casa de la Cultura Amazónica. Junto a destacados artistas ucayalinos crea el grupo literario Maldita Boa, asimismo, funda la Revista LEA Literatura, Educación y Arte. Es también propulsor de diez encuentros regionales de literatura.
Estudió derecho y periodismo en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Actualmente reside en Pucallpa donde dirige el diario El Día y se encuentra avocado a la investigación de la literatura de los pueblos indígenas de Ucayali.
Algunos de sus libros:
Poesía:
Maritza a la Una, En el Ojo del Ayahuasca, Cantos y Desencantos para una Mujer Boa.
Narrativa:
Cuentos Cortos de Pucallpa, La Chicharra Encantada I, La Chicharra Encantada II, Morir en Pucallpa, El Emperador Invisible, Sueño de Ayahuasca, Danza Cuchillos
Textos:
DIZNARDA*
Cómo vas a llorar, a llorar de verdad Diznarda Ipushima, cuando sepas que tu marido ha muerto. Entonces recordarás mi advertencia para que no te cases con Nicasio Tanchiva. Recordarás que cuando te lo dije aquella vez, riéndote, descarada, respondiste: mejor pués, lloraré con un ojo y con el otro estaré ñahuincheandote para que seas mi segundo marido. Pero Diznarda, vete sabiendo que ya no es broma.
Cuando Nicasio y yo te conocimos en la pensión de la tía Conshe Maruja, nos hiciste tus engreídos. Llenabas nuestros platos hasta el borde, riéndote, diciéndonos, que eramos tilicos y no aguantaríamos el rudo trabajo de cavar alcantarillas en los pueblos jóvenes de Pucallpa.
Nos animabas, nos dabas cariño y, por eso, una noche, Nicasio me confesó que estaba enamorado de ti. Lo mismo yo, pero no dije nada. Y cuando el supo que un sábado saliste conmigo a bailar en el Tropican Bar, esa misma madrugada me buscó para llorar su amor. Rogó que me aleje de ti porque, según èl, yo sólo querìa gozar tu hermoso cuerpo, aprovechar tu inocencia. Pero, él, querìa darte un hogar, ibas a ser reina y madre de sus hijos. Imploró, lloró, desnudó su angustia. Limosnero de amor gritó: ¡pídeme lo que quieras hermanito pero no me la quites! Borracho insomne, sintiéndome superior y perdonavidas, fui el generoso de la película y dije lo que no debí decir nunca: ¡una caja de cervezas heladitas, ahorita, y te regalo todas las diznardas del mundo! Muchachita ilusionada habías venido del caserío Baguanisho a Pucallpa y no te importó lavar platos y convertirte en apetecido plato para los comensales de la pensión de la tìa Conshe, Diznarda, linda mujercita, esa madrugada te cambié por 12 botellas, bedidas hasta la última gota con el pretexto infame de celebrar el angustiado amor de Nicasio. Sin embargo, tú, èl, y yo, sabíamos quew me amabas a mí. Pero, carajo, en los dìas siguientes vi a Nicasio sufriendo por tu indiferencia, yo mismo lo llevé al tambo del ayahuasquero Pablo Amaringo, en el barrio Fray Martín. Entre el humo de tabaco de su shimitapón, leyendome el alma, Amaringo me advirtió: muchacho después te arrepentirás porque sólo yo puedo separar lo que amarro…¡Yo o la muerte! Quizás en ese momento debí retroceder, pero los ojos de perro triste de Nicasio me llevaron al abismo. Amaringo, brujo efectivo. Siete días después, Diznarda, linda chiquita, desde tu esquina de esperta lavaplatos, bajo el hechizo del Amaringo, cada vez que mirabas al Nicasio, parecía que se iba a caer tu bombacha. Tus ojos se olvidaron de mí. Sentí celos y descendí al venenoso infierno de los remordimientos. Aguanté, pensando que te podía recuperar…¡Pero fui un idiota! En menos de una semana perdí la batalla. Nicasio, cara de tonto, en pleno almuerzo, anunció a los comensales que se iba a casar contigo en el matrimonio masivo por el Día de Pucallpa. ¡Carajo! Sólo Dios sabe por qué no me puse a llorar. Nunca comí una sopa tan amarga. Esa tarde, furtivamente, me acerque a ti, para recordarte que yo te di el primer beso de tu vida. Así como Nicasio se había arrodillado ante mi, yo frente a ti, me convertí en mendigo de tu esquivo amor. Rechazaste brutalmente mi súplica. Entonces ciego de rabia, te advertí que no te cases con ese Nicasio, cuya carita de cojudo me despertaba odio y rencor. Te reiste de mi, Diznarda. El cojudo era yo.
La mala hora llegó dos meses después, cuando la empresa constructora quebró, dejándonos impagos, sin trabajo y sin navidad, La pensión de la tía Conshe Maruja se arruinó cuando los comensales desaparecieron. Tú estabas preñadita, Diznarda, muchachita ojos de venado y cabellos rizados como virutas de cedro. Nicasio te idolatraba y el hombre, optimista, cachueleó limpiando autos, vendiendo jabones, galletas, papel higiénico, periódicos, condones. Cargaba bultos hasta desfallecer. Cuantas cosas hizo. Pero el dinero no le alcanzaba y cada fin de semana me pedía algunos soles porque, entre broma y serio me nombró padrino de su hijo y me pidió que vaya gastando por adelantado. También decía que al mal tiempo se le pone buena cara y sonreía. Poco a Poco, sin embargo, los malos tiempos pintaron tristezas, angustias y preocupaciones en su rostro infantil ; hasta que se quebró.
Una tarde quejándose amargamente dijo que Dios lo había abandonado y que por eso se iba a trabajar a Huipoca con los narcos de esa zona. ¡Vamos compadre tu también necesitas plata! Me animó. Le dije que era peligroso. Pero no le importó y dijo: si voy a morir pobre y hambriento prefiero morir abaleado pero con harto billete. Se marchó una madrugada. A la semana siguiente, tú, Diznarda, me buscaste para rogarme que no abandone a Nicasio, que le ayude. Y aunque tuve negros presentimientos, sólo por ti, entré a Huipoca. Algo muy grave iba a pasar. Trabajamos tres meses. Puntalmente Nicasio te enviaba dólares de la jornada semana y hacía sus propios negocios para tener más dinero. Cuidado compadere, le decía yo, y el respondía: ¡la vida es de los audaces, compadre! Cuando llegó el día esperado para salir del monte, esa última noche, ansioso e ilusionado, Nicasio no dormía. Para calmarse los nervios salió de los tambos a dar una vuelta y entonces descubrió que los policias rodeaban el campamento, Me avisó y silenciosamente escapamos por una escondida trocha usada por los “burros” para llevar droga a Palcazo. De lejos escuchamos la balacera sobre el campamento. Nos alejamos hacia el río Chanintia de los cashibos. Nicasio feliz hablaba todo el tiempo de ti y del hijo recién nacido que iba a conocer. En mi, crecía la víbora de la envidia. Para distraerme conté las balas de mi revolver. Una furia interior, salvaje, me ponía frenético, pero no dije nada. Amanecía. De pronto escuchamos el rumrum de un fuera de borda. Le dije a Nicasio que mejor era dejarlo pasar, pero él, ansioso por embarcase para llegar a tu casa, desechó toda precaución y salió a la orilla revolver en mano. Me escondí entre la maleza. Y sucedió. No se si fueron uno o dos disparos los que alborotaron a los animales del bosque. Nicasio cayó en la playa cenagosa, gritando tu nombre. Quizas en ese momento habrás escuchado su voz porque dicen que el viento lleva hasta su casa el último suspiro de los moribundos. Los del bote bajaron veloces apoderándose de la “merca” que Nicasio llevaba en su mochila para negociar en Pucallpa. Se llevaron los dolares que había ahorrado para celebrar el reencuentro de ustedes dos al que, también, me había invitado minutos antes. Te juro, Diznarda, que me dieron ganas de enfrentarme a tiros con esos miserables, pero me contuve pensando en ti. Si yo también moría te hubieras quedado solita. En cambio hoy, ya lo sabes, serás sólo para mi..
¿ Me dirás que inventé la muerte de Nicasio? Para que no dudes te llevo su camisa manchada en sangre. Creeme, muchachita. Soy capaz de todo por ti. Ahora que la muerte ha desatado el nudo que hizo el ayahuasquero Amaringo, ahora, muchachita, quiero ver, si lloras con un ojo y con el otro me ñahuincheas para ser tu segundo marido.
Ahora, ríete, pués, Diznarda, dientes de maiz.
(*) Este cuento obtuvo una mención honrosa en el concurso El Cuento de las Mil Palabras de la revista CARETAS

ANA VARELA TAFUR








ANA VARELA TAFUR
 (Iquitos, 1963)
 

Fundadora con otros poetas, teatristas y pintores loretanos del Grupo Cultural URCUTUTU de Iquitos. Fue becaria del Programa Aschberg para Artistas de la UNESCO en Mishkenot Sha’ananim, Jerusalén, en 1996 y de la Agencia Española de Cooperación Internacional, AECI, Madrid, en 1998. Sus poemas se publicaron en antologías y revistas del Perú y el extranjero. Ha participado en Recitales de Poesía en el Perú, España, Israel y Cuba. Fue Directora de la Revista Cultural Varadero, Directora de la sección cultural Bubinzana de la Revista Proceso y colaboradora del Semanario Kanatari de Iquitos. En 1991 con su libro “Lo que no veo en visiones” ha obtenido el Primer Premio en la V Bienal de Poesía Premio Copé. Trabajó como docente en la Universidad Nacional de la Amazonía Peruana y editó la Revista de Cultura “Hojas de Hierba”. Actualmente radica en California.
Poesía :
El sol despedazado, Lo que no veo en visiones, Voces desde la orilla, Dama en el escenario.
Textos :
TIMAREO (1950)
En Timareo no conocemos las letras y sus escritos y nadie nos registra en las páginas de los libros oficiales. Mi abuelo se enciende en el candor de su nacimiento y nombra una cronología envuelta en los castigos. (Son muchos los árboles donde habitó la tortura y bastos los bosques comprados entre mil muertes). ¡Qué lejos los días, qué distantes las huidas! Los parientes navegaron un mar de posibilidades lejos de las fatigas solariegas. Pero no conocemos las letras y sus destinos y nos reconocemos en la llegada de un tiempo de domingos dichosos. Es lejos de la ciudad y desde el puerto llamo a todos los hijos soldados que no regresan, muchachas arrastradas a cines y bares de mala muerte. (La historia no registra nuestros éxodos, los últimos viajes aventados desde ríos intranquilos).
De: “Lo que no veo en visiones”
HISTORIA DESDE LA LIANA
Se registra una historia en las aguas del Marañón. A veces permanece desnuda en los gramalotales o en las voces marginales de los relatos anónimos. Las crónicas y navegaciones advierten descubrimientos en las versiones de un episodio atrapado en los baúles: incendios, extravíos, correrías, éxodos y espaldas devoradas por algún infierno.
Nauta discurre voraz en su cauce profundo mientras viejos cocamas cuecen raíces en la memoria. Entonces, preciso recordar todo, absolutamente todo.
“La madre del ayahuasca me dice: Así, despacito, calientito, bebe la bebida voraz de lo alucinante, de lo acontecido, de lo amargo, de lo dulce o lo venenoso. Acuérdate siempre, la soga puede penetrarte los ojos, inundar el registro de tus ancestros o ahogarte en el río junto a los tuyos. Porque la soga te envuelve en todas las versiones. Alucina, alucina, alucinante, alucina siempre, yo te absuelvo de la fiebres y las visiones”.
¿Qué amargor, qué hoja, qué corteza –para relatar- devorará mi lengua mi lengua cocama, qué palabras inventaré para consumar lo inevitable? En las orillas de la huida todo se registra a cuenta de nada, a cuenta de todo, a cuenta de descifrar las hondas voces del peligro y las lluvias feroces de antiguos duendes. ¿Suena ya la tempestad? “Así nos reconocemos: en la sagrada soga que envuelve los destinos. Alucina, alucina, alucinante. Así nos desnudamos: con el toé que pinta los colores de las sombras, protegidos por las lianas, las lunas llenas, y la cómplice bebida de los migrantes de la noche”. Y somos desde siempre pintas de boa en las espaldas, pintas de garza en los rostros, Y pronto seremos arrojados por un temporal de balsas apócrifas hacia feroces corrientes de un mar acechante.
De: “Voces desde la orilla”
NO POSEO SINO
No poseo sino una canoa y una parcela de arroz en un barrial, no poseo sino el rumor del río huyendo siempre. Aquí en Sonapi los tiempos son malos, Digo malos porque no siempre se come o se bebe. Entonces pienso si moriré en este lugar. Los muchachos fieles al pueblo pasan sin verme y no poseo sino mis ojos que me complacen de día. Recostada en el puente apunto a la luna, ¿qué debo hacer en esta postura? Sólo puedo recordar mi nombre cuando los difuntos me silban.
De: “Voces desde la orilla”
PEROL CON LLAMA AZUL
En el día de San Antonio arde el perol con llama azul y las libras esterlinas precisan salir de la tierra.
La nación cocama llegó a sus altas tierras huyendo de los cepos y las calamidades
Ellos traían extrañas imágenes pero inútil velar con los cuerpos agobiados Los hombrecitos durmieron cansados el día tempestuoso de San Antonio
Algunas lunas bastaron para librar el monte y construir Jibacoa, Casual y Puerto Isabel
Escondidos, allí, desnudaron sus espaldas mientras enterraban la plata del patrón Los lamparines del caserío alumbraban secretos y llamaradas de espanto que el recuerdo olvida
Nadie los vio cuando llegaron nadie alcanzó sus huellas en las tierras altas y ocultos entre el barrizal y la playa navegaron desde barrancos e insomnios insondables (Las libras esterlinas todavía arden con llama azul)
De: “Voces desde la orilla”
BREVE PAISAJE
Piel de sierpe, cruz de mashco, sueños de garza, lengua o aletas de renaco: ¿quién enumera este trazo de mi cuerpo abierto a cielos despejados?
Porque las pintas me inundan en las tahuampas y así he sido siempre albedrío de un río que despide voces de agua en cauces solariegos
Peje inadvertido siempre aquí pinta de hembra contando en playas no tocadas los granos de arena asesinados por los barcos.
De: “Voces desde la orilla”




DATOS BIOGRÁFICOS:


Francisco Izquierdo Ríos nace el 29 de agosto de 1910 en Saposoa, provincia de Huallaga , Departamento de San Martín en la Selva Alta del Perú. Fue hijo de Don Francisco izquierdo Lopez y de Doña Silvia Ríos Seijas, ambos de procedencia rural y campesina.

Estudió en el colegio San josé de moyobamba (hoy Serafín Filomeno) entre 1922 y 1926. Se trasladó, luego al Instituto Pedagógico Nacional de Lima, donde, entre los años1927 y 1930, se hizo maestro de escuela. Siendo estudiante en el Instituto Pedagógico conoció a José Carlos Mariátegui colaborando con él en el dictado de cursos de cultura general en los sindicatos obreros de Lima y Vitarte.


El día de su graduación hizo un singular auto de fe quemando en el patio del Instituto Pedagógico, delante de sus compañeros y profesores, las copias y apuntes de clase que consideró vacíos y obsoletos y se marchó de maestro rural a Soritor (prov. de moyobamba). Ejerció el magisterio con entereza y sin claudicaciones ni obsecuencias en los más apartados rincones de los Andes Nororientales. Luego, ocupó el cargo de Inspector de Educación y fue nombrado Jefe de Informaciones del Ministerio de Educación Pública y más tarde, jefe fundador de la Sección de Folklore y Artes populares de dicho ministerio. Posteriormente es designado jefe fundador del Departamento de Publicaciones de la Casa de la Cultura del Perú y luego, director de la Editorial del Instituto Nacional de Cultura; cargo en el que se jubila luego de más de cuartenta años de servicios al estado.


Desde su juvenil poema vernáculo Sachapuyas (1936) y sus primeras estampas folclóricas de Ande y Selva, Francisco Izquierdo Ríos ha incrementado su producción literaria con nuevos títulos y ediciones que marcaban las diversas facetas de su consagración al cultivo de las artes y las letras en nuestra Amazonía; allí están su siempre renovada pasión por el terruño en Selva y otros cuentos y En la tierra de los árboles; el encanto lírico que trasuntan las pequeñas prosas poéticas de Mi aldea; su acusación franca y sincera contra la sociedad alienada, sorda y egoísta en Días oscuros; su entrañable afecto a las costumbres populares en Sinti el viborero; su rica experiencia de maestro volcada en una novela testimonial que muestra la cruel realidad de la burocracia estatal en Mateo Paiva, el maestro; el drama interminable del hombre amazónico enfrentándose a diario contra los elementos hostigantes de la naturaleza bravía en Muyuna; la deprimente miseria de la vida suburbana de Iquitos en Belen; y su fascinante exposición de motivos telúricos y populares de la región de la selva en Pueblo y bosque.


Creador y cultor de un realismo nativista de gran vigor y embeleso que le proporcionana la naturaleza misma y sus temas, Izquierdo se cuida de no idealizar nada; nos preenta la sociedad que ha vivido y conocido, en toda su escualidez, violencia y anarquía, tal como es, sin velos ni deformaciones, con sinceridad y sin rebuscamientos pero penetrando, con agudo sentido de la imaginación en situaciones poco conocidas extrayendo el maravilloso y mítico encanto de una verdad profunda, tierna y humana, apoyado de un estilo sencillo, franco y despejado que pone de manifiesto la fórmula de lenguaje literario que el propio Francisco izquierdo propuso como un credo estético en el pórtico de uno de sus libros: Cuentos de Adán Torres(1950): “Escribir de modo natural y sencillo como crece la hierba y que por entre lo escrito se vea la luz de la vida”


Cuando se desempeñaba como presidente de la Asociación Nacional de escritores y Artistas (ANEA) le sorprende la muerte el 30 de junio de 1981.






BIBLIOGRAFIA:

Ande y Selva (estampas)
Taller Gráfico Pedro Barrantes Castro. Lima, 1939.

Mitos Leyendas y cuentos peruanos
Selección y notas de Francisco Izquierdo Ríos y
José María Arguedas
Primera edición. Ministerio de Educación Pública. Lima, 1947
Segunda edición. Casa de la Cultura del Perú. Lima, 1970.

Selva y otros cuentos
Empresa Editorial Rimac. Lima,1949.

César Vallejo y su tierra
Empresa Editorial Rímac.Lima, 1949.

Cuentos del tío Doroteo
Ediciones Selva. Compañía de Impresiones y Publicidad.
Lima, 1950.

Días oscuros (novela)
Editorial Trilce.Lima, 1950 (primera edición)
Editorial Jurídica, S.A Lima, 1966 (Segunda edición).


En la tierra de los árboles(novela)
Compañía de Impresiones y Publicidad.
Lima, 1952 (primera edición).

Papagayo el amigo de los niños (cuentecillos y poemas)
Editorial Escuela Nueva.Lima, 1954.

Gregorillo(novela)
Talleres Gráficos P. L. Villanueva.
Lima, 1954.


El árbol blanco(cuentos para niños)
Primera edición:Lima, 1962.Segunda.
edición:Lima, 1963- Editorial Reprográfica S.A.


Mi aldea (pequeñas prosas)
Talleres de Gráfica Panamericana Lima, 1963.


Los cuentos de Adán Torres
Talleres Gráficos P. L. Villanueva.Lima,1965.


Gavicho(cuento)
Publicado por Editorial Doncel En Cuentos Peruanos,
Madrid, España 1965.


El colibrí con cola de pavo real (cuentos para niños)
Talleres Gráficos P. L. Villanueva Lima, 1965.


Sinti, el viborero (narraciones)
Talleres Gráficos ECOS. Lima, 1967.


Mateo Paiva, el maestro(novela)
Talleres Gráficos P. L. Villanueva Lima, 1968.


Cinco poetas y un novelista
(Semblanzas de César Vallejo, Ciro Alegría,
Ricardo Peña Barrenchea, Anaximandro D.
Vega, Luis Valle Goicochea y Alejandro
Peralta)Talleres Editorial Gráfica Labor.Lima 1969.


La Literatura Infantil en el Perú
(Ensayo con una pequeña antología)
Casa de la cultura del Perú
Talleres Gráficos P. L. Villanueva Lima 1969.


Muyuna(Pequeñas novelas)
Editorial Imprenta Ultra S. A.
Lima 1970.


Belén(Novela)
Talleres Gráficos P.L. Villanueva Lima 1970.


César Vallejo y su tierra
Edición ampliada con nuevas
impresiones de Santiago de Chuco,
en un segundo viaje y 22 fotografías
Talleres Gráficos P.L. Villanueva
Lima, 1972.


Pueblo y Bosque(FolkloreAmazónico)
Talleres Gráficos P. L. Villanueva Lima 1975.


Voyá (cuentos)
Editora Lima S. A. Lima, 1978.


En la tierra de los árboles(Novela para niños)
Segunda edición, corregida.Ediciones Populares Los Andes.
Lima, 1980.


Revistas: Remo, Trocha, Cultura y Pueblo, Revista
Peruana de Cultura.


LUIS HERNÁN RAMÍREZ


 LUIS HERNAN RAMIREZ
 Esquema general y alcances de una investigación



     La intención de esta ponencia es mostrar el esquema general y los alcances de mis indagaciones sobre el desarrollo y las realizaciones de la literatura hispánica en el territorio de la selva peruana desde el “Relato” de Fray Gaspar de Carvajal compañero de Orellana en el viaje del descubrimiento del Amazonas (1542) hasta los aportes estéticos y de creación más recientes en poesía y narrativa de las nuevas generaciones de procedencia amazónica. Esta indagación supone una propuesta: la periodificación de las letras amazónicas en cinco ciclos anteriores al panorama actual:
Los cronistas españoles y la Amazonía Peruana (siglos XVI-XVII). El aporte de los misioneros católicos (siglos XVII-XIX) Los informes y estudios de los exploradores y viajeros científicos (siglos XVIII-XIX). La presencia de los primeros amazonistas (o loretanistas) (siglos XVIII-XIX) La primera generación de escritores oriundos de la Selva (siglos XIX-XX).
Esta indagación se completa con tres proyectos prácticamente concluidos:
1. Poesía que viene de la selva (1996) que deslinda el universo de la poesía amazónica en lengua española; registra autores, obras y tendencias poéticas incoporando al proceso de la lírica nacional la poesía que viene de la selva. Se ha hecho un estudio sobre los períodos sucesivos de esta poesía y una antología general en la que prefiguramos seis ciclos:
Primeros cantores del Amazonas. “Canto al Amazonas” de F. Hernández inicia en 1868 este ciclo de poesía motivada por la grandiosidad del Amazonas.
Modernistas y posmodernistas tardíos. Poetas seguidores de estas tendencias en la primera mitad de nuestro siglo.
Innovadores. Poetas que insertan la lírica amazónica en las corrientes de renovación estética que se dan en la poesía peruana después de la II Guerra Mundial, 1945.
4º Poesía mágica. El movimiento “Bubinzana” de Iquitos se funda en 1963.
5º Poesía iconoclasta y de protesta. Por influjo de “Hora Zero” de Lima se funda “Hora Zero” de Pucallpa en 1970.
6º Hacia nuevas formas. El manifiesto poético del Grupo “Urcututu” aparece en Iquitos en 1984.
2. Letras ucayalinas (para un derrotero cultural de Pucallpa) (1996) que contiene los siguientes capítulos:
I. La tierra roja; II. Exploradores y misioneros; III. Forjadores de la cultura ucayalina; IV. Escritorios oriundos de la tierra V. Los que llegaron de afuera o pasaron por Pucallpa; VI. Pintores y escultores de Pucallpa.
3. El español amazónico hablado en el Perú. (Hacia una sistematización de este dialecto) (1995) que contiene, sobre esta variante del español peruano, una visión diacrónica, la zona de su expansión, sus rasgos fonético-fonológicos, morfosintácticos y léxico-semánticos, así como su presencia y empleo en la literatura regional popular y culta.
Primer ciclo : LOS CRONISTAS ESPAÑOLES Y LA AMAZONÍA PERUANA. (siglos XVI-XVII) La investigación sobre este ciclo pretende un cercamiento a los cronistas peninsulares (1542-1656) que dejaron en sus obras –durante mucho tiempo inéditas- la impronta de sus preocupaciones y de sus impresiones de viajeros, protagonistas o testigos de increíbles sucesos y aventuras en la selva, conformando, en conjunto, el momento inicial del proceso de la literatura hispánica en nuestra Amazonía.
Comprende seis capítulos:
1. La crónica de Gaspar de Carvajal, primer documento de la literatura hispánica en la Amazonía Peruana (1542). Trata de la Relación escrita por fray Gaspar de Carvajal (1500-1584), que abre las páginas de la literatura amazónica en lengua española. Embargado mucho más por los sucesos de la aventura, Carvajal nos trae la más temprana información sobre la naturaleza y la vida de esta desconocida región matizando sus anotaciones con cándidas y fabulosas referencias a plantas y animales exóticos y a sus nativos habitantes incluyendo una descripción física de las míticas “amazonas” declarando haberlas visto y combatido contra ellas.
Esta primera crónica de la selva amazónica escrita con una obsesión poética y maravillosa por el asunto narrativo (las diarias peripecias de un viaje hacia lo desconocido, la búsqueda de alimentos, la lucha contra los indios, el permanente acoso de éstos cuyos certeros disparos le hicieron saltar un ojo) es un relato intensamente humano avivado por la emoción de la epopeya y una gran fantasía personal que le llevan a describir ciudades densamente pobladas de extraordinario lujo oriental con adornos de oro y plata; manadas de elefantes y camellos, flotas de embarcaciones, lluvias de flechas enemigas y le convierten en el único hombre que “vio” a redivivas “amazonas” en el Gran Rio.
2. Pedro Cieza de León y la primera manifestación de la literatura mágica en la Selva (1551).
Destaca de este autor-viajero, soldado, etnógrafo y cronista, su visión de la Selva a la que él considera “una región dificultosa por su espesura, porque más del tiempo llueve en ella y porque la tierra es sombría”. En la primera parte de su Crónica General del Perú, aparte de darnos información histórica sobre la fundación de Moyobamba, primera ciudad edificada por los españoles en la Selva, Cieza recoge dos versiones populares de mitos y fabulaciones, una sobre encantamientos de serpientes y otra, sobre extraños simios que habitaban con humanos engendrando monstruosas criaturas; con los recursos de la verosimilitud, la imaginación llevados a su escritura para especificar las costumbres y creencias de los indios, Cieza inaugura, muy tempranamente, la literatura mágica en la selva ... del Perú que más tarde tendrá excelentes cultores en la poesía y el relato.
3. El Ciclo de Aguirre en la literatura amazónica (1561)
Comprende seis breves crónicas, dos cartas y un romance escritos en diversas etapas por testigos presenciales de la trágica y novelesca aventura del rebelde y libertario capitán Lope de Aguirre, jefe de los “marañones” que regó con la sangre de sus víctimas el largo camino fluvial del Huallaga al Atlántico en 1560. Las crónicas de este ciclo son las de Francisco Vásquez, Gonzalo Zúñiga, Pedrarias de Almesto, Toribio de Ortiguera, Custodio Hernández y Pedro de Munguía; la carta –relación está firmada por el soldado Juan de Vargas y la carta- proclama, dirigida al rey, la suscribió el propio Lope de Aguirre y es el primer documento protestatario aparecido en el trópico amazónico. El romance La Jornada del Marañón, indudablemente el primer poema sobre un tópico amazónico, que históricamente pertenece a la literatura peruana, es de Gonzalo de Zúñiga. Al final de su crónica”. Menéndez Pelayo y Toribio Medina. ........
Este capítulo hace también una referencia a Noticias historiales (1627) de Fray Pedro Simón, cronista español de Nueva Granada, que trajo la información más completa sobre la aventura amazónica y tropical de Lope de Aguirre.
4. La verdad de una crónica amazónica. “El Marañón” de Diego de Aguilar y Córdoba (1578) Contiene un estudio sobre el andaluz Diego de Aguilar y Córdoba (1550-1621), hombre de armas y de letras, elogiado por sus contemporáneos; que sirvió al Rey de España en la Armada del Mediterráneo; que participó en la defensa del Callao contra el ataque de las naves piratas de Drake, en 1579; que fue Secretario de Cámara del Virrey Conde de Villar –don- Pardo y Corregidor de Huanuco en donde escribió El Marañón, considerado durante mucho tiempo como un poema épico pero que, en verdad, se trata de una crónica tardía. La obra de Aguilar aún se mantiene inédita conservada en dos códigos, uno en el British Museum y otro, en la Universidad de Oviedo donde fueron examinados por críticos e historiadores modernos como Rubén Vargas Ugarte, Guillermo Lohmann Villena y Emiliano Jos.
5. Cristóbal de Acuña, el “Nuevo Descubrimiento del Amazonas” (1641) Es un estudio analítico de esta crónica tardía cuyo autor acompañó al Capitán Pedro Texeira en su viaje de retorno, de Quito a Belem, anotando minuciosamente sus observaciones que presentó, como informe, al Rey de España y publicó, como libro, con el título de Nuevo Descubrimiento porque sacaba a la vista “un nuevo mundo, nuvas naciones, reinos nuevos, ocupaciones nuevas y modo de vivir nuevo”. (continuará..)

                       Werner  Bartra Padilla   Moyobamba (1970). Profesor de lengua y literatura y abogado por la Universidad...